La Alquería

La Alquería, que podría tener su acepción más técnica en la voz árabe Al Carya (poblado distinto de ciudad y plaza fuerte), pero tiene su acepción más común en “casa con tierras de huerta anejas, situada en las inmediaciones de la ciudad”. Las alquerías surgen arquitectónicamente a partir de la conquista de Jaime I de Aragón, aprovechando la riqueza que dimanaba de las huertas que rodeaban la ciudad y la abastecían de víveres y suministros.

El Machistre es, entre las alquerías que todavía pueblan la Huerta de Valencia, una de las más singulares y bien conservadas.

La planta del edificio es rectangular, recibiendo otro rectángulo en sentido perpendicular con el que forma un ángulo recto, compuesta de dos alturas y torre.

La planta baja del edificio principal ofrece un vestíbulo de gran extensión, un estudi o cámara de matrimonio y un llar u hogar a modo de cocina con piezas coquinarias y cerámicas de Manises.

En el primer piso se encuentran las estancias y salones que ocupaban los señores (quienes utilizaban la Alquería como segunda residencia en épocas estivales) y una cocina de verano, ricamente decorada con cerámica de Manises y a través de la cual se accede a una torreta, de singular belleza y proporciones.